Según la definición que la Real Academia de la Lengua Española, nos dice que:
Prepotencia: Dominio, poder superior al de otros y, en especial, abuso de ese poder.
Soberbia: Altivez y arrogancia del que por creerse superior desprecia y humilla a los demás.
Todo esto viene a razón de los hechos que me cuentan los ciudadanos en sus experiencias con el trato de los concejales del PP.
Me cuenta una ciudadana, que después de múltiples intentos fallidos de querer hablar con la concejala Pepi Gloria Pérez Puerto, encargada del área de personal, una mañana, se presentó en la puerta de su despacho, estando ocupada con otra persona, por lo que opto por esperar a que terminase.
Al salir la persona que despachaba con la concejala, esta dejó la puerta abierta, por lo que nuestra ciudadana, se apresuró a entrar antes de que se la cerraran. La concejala estaba en su mesa ojeando unos papeles, cuando después de unos segundo que no le decía nada, la visitante aprovecho una silla cercana a ella y se sentó, este acto produjo un ruido en el suelo con la pata de la silla que hizo que nuestra concejala levantase la vista del papeleo y avistase a la persona que se acababa de sentar.
¿Usted que hace aquí? Pregunto la concejala, a lo que la ciudadana le respondió: vengo a ver si hay trabajo para limpiadora o lo que sea, en mi casa estamos todos parados y asistidos por caritas.
La concejala muy enfadada le respondió: ¿Quién le ha dado permiso para entrar en el despacho?, ¿quién le ha dado permiso para sentarse?
La ciudadana me cuenta: "me quede de piedra cuando me dijo aquello, pero lo que colmo la situación es que se levantó y dándome palmaditas en la espalda me acompaño hasta la puerta diciéndome, ¿usted se cree que esto es la oficina de empleo? A lo que intente responderle : No pero podéis… No me dejo terminar la frase porque me dio con la puerta en las narices.
En otra ocasión, un ciudadano que pedía una y otra vez visita con el Sr. Alcalde y le daban la cita, para junio-julio, cansado de decir a quien le tomaba nota, que su tema era urgente y que debía atenderle el alcalde cuanto antes, que si podía ser hoy, a lo que le contesto, que el alcalde no estaba en el ayuntamiento. El ciudadano dijo, pues lo esperare a que venga, por lo que le volvieron a contestar que estaría fuera todo el día. Este ciudadano opto por decirle al funcionario, bueno pues otro día volveré. Se sentó en un banco de la plaza y pasado unos quince minutos, pudo observar como el señor alcalde, salía del ayuntamiento y se metía en el bar cercano, seguramente para tomar café.
Como estas dos historias que acabo de contar, me llegan a diario alguna que otra con nombres y apellidos, a través del correo electrónico o de "viva voz" cuando alguna persona me aborda en la calle y me dice: " Mira Esteban lo que me paso el otro día en el Ayuntamiento".
"Como muestra vale un botón"Juzguen ustedes si estas dos anécdotas se pueden calificar de prepotencia y soberbia. A mi juicio, puedo entender que un ciudadano cuando tiene un problema acuda a su ayuntamiento, donde espera encontrar a su representante político, que si no le solucione el problema, al menos lo atienda y lo pueda orientar. ¡Pero eso sí, que lo trate como una persona de tú a tú! y lo escuche, según los hechos que los ciudadanos me cuentan, esto no pasa en nuestra casa del pueblo.
¿Quizás se vean desbordados por las circunstancias y no sepan estar en su sitio de servicio al pueblo?
¿Quizás esperaban otra cosa del ayuntamiento y cuando llegan al poder se le hace grande el cargo?
¿Quizás no sepan gestionar los temas del día a día?
¿O quizás esto es algo natural en los militantes de la derecha?